Sus resultados de búsqueda

Idea del itinerario: Córcega!

Publicado por andreaconforti en 11 de noviembre de 2016
| News
| 0

CÓRCEGA

Salvaje y perfumado. Perder la cabeza por su color , su sabor , sus olores y sus antiguas tradiciones. Organice sus vacaciones eligiendo el alquiler de la vela del catamarán o yate en Córcega que mejor corresponda a sus deseos !

El sur de Córcega y en particular, el cercano archipiélago de Maddalena, son las zonas donde se concentra el turismo náutico y donde Vela Dream, trabaja como especialista en el alquiler de veleros y catamaranes con o sin patrón.

En esta zona entre Córcega y Cerdeña puede vivir una semana de velero en la naturaleza salvaje, playas de aguas cristalinas que crean un paisaje mágico de innegable belleza.

El geografía de esta zona, permite a quien se alquila un velero, de programar muchas rutas de navegación, por su proximidad a las islas más pequeñas, como Lavezzi, Cavallo y Isola Piana, el archipiélago de la Magdalena y las costas del norte de Cerdeña.

No espere a que el verano aprovecha la oportunidad ahora para programar a tiempo sus vacaciones en un velero o catamarán entre Córcega y Cerdeña. Encontrarás escenario, caracterizado por el cuarzo típico rosa, mar turquesa y playas de arena blanca y rosa.

Usted elige VelaDream para alquilar un barco entre Córcega y Cerdeña y confia en profesionales como nosotros que vivimos en el mar todos los días!

Estamos a la espera de darle la bienvenida en Córcega y dedicar nuestra experiencia para los navegantes , y para proporcionar un servicio de la altura de sus expectativas.

Idea del itinerario

Estamos a la espera para que usted experimente una semana de mar y diversión!

Día 1: ... todos a bordo para la salida!

La cita del primer día es en el puerto de Cannigione, en el embarcadero La Sciumara de Andrea.

Cannigione es un pequeño y pintoresco pueblecito asomado al mar, perteneciente al municipio de Arzachena. Desde un punto de visa logístico, es el puerto más práctico para su acceso desde Olbia, donde llegan vuelos y ferris. Además, gracias a sus reducidas dimensiones, todos los servicios están a un tiro de piedra.

Supermercados, bares, cafeterías, oficina de correos y bancos son de fácil acceso a pie en pocos minutos.

En el momento de vuestra llegada al embarcadero, el patrón os esperará para daros la bienvenida y para ayudaros durante el embarque. Nada más llegar notaréis un clima de mucha confianza debido a la gran disponibilidad de Andrea, propietario del embarcadero, y a los numerosos amigos patrones que comparten con nosotros este embarcadero. Inmediatamente os sentiréis a vuestro aire y ya podréis apreciar la belleza paisajística que os rodea y que acoge este pequeño y peculiar puertecito.

Tras preparar maletas y mochilas, os organizaréis para ir al supermercado, donde haréis la compra para los días siguientes. Ya por la noche, cena a bordo o en uno de los restaurantes que rodean el puerto. Después de la cena, un saludable paseo al mercadillo hippy del puerto y, para quien no desee regresar demasiado temprano, podéis llegar en taxi al los cercanos Porto Cervo o Porto Quatu, y disfrutar de un buen y sano clubbing, haciendo una ronda por los locales.

Día 2: en ruta hacia el Bocche de Bonifacio

Lo que distingue al norte de Cerdeña y el sur de Córcega respecto de otras localidades turísticas donde podéis decidir alquilar un velero o un catamarán para una semana, es que en este área siempre hay viento y la semana en velero es una auténtica semana de vela, durante la cual podréis aprender mucho sobre esta antigua disciplina.

Por esta razón, zarpamos el mismo domingo por la mañana, en ruta hacia Spargi para la comida, para movernos a continuación navegando a vela a través del estrecho de Bonifacio, hacia la fabulosa isla de Budelli, donde pasaremos el resto de la tarde y la noche en bahía.

Día 3: la playa rosa de Budelli nos espera

La cantidad de sitios que ver entre el norte de Cerdeña, el archipiélago de la Magdalena y el sur de Córcega es impresionante. Un mes no sería suficiente para poder profundizar en el conocimiento de esta zona tan rica en paisajes marinos. Por no hablar de todos los fascinantes aspectos de tierra adentro.

Es también cierto que cuando se opta por una semana de vacaciones en velero no se puede saltar espasmódicamente de una cala a otra y pretender verlo todo en un breve tiempo.

En velero esto es imposible, puesto que los tiempos de una embarcación que emplea como medio de propulsión sus velas hinchadas por el viento son mucho más dilatados.

Por esta razón, el tercer día de travesía no abandonaremos Budelli de inmediato, sino que pasaremos en la isla todo el día, porque en esta ocasión el patrón os llevará a conocer una de las playas más bellas del mundo: la playa roja de Budelli.

Desembarcamos todos juntos con el bote neumático y, siguiendo un sendero rodeado de plantas de enebro y mirto del maquis mediterráneo, nos encontraremos ante la cabaña de Mauro, el guardia de la isla.

La sabiduría de Mauro, gracias a quien conoceréis el secreto del color rojo de la playa, convertirá vuestras vacaciones en velero en algo memorable para toda la vida.

Mauro logrará, con su humanidad y sencillez, transmitiros el significado del amor hacia la naturaleza y nuestro ecosistema.

Hacia las 17:00 nos despedimos de Mauro, de la playa roja y de la isla de Budelli. Embarcamos e izamos velas, navegando hasta la isla de Lavezzo, en Córcega.

Día 4: el encantador Bonifacio nos espera

El martes nos despertamos y, tras un buen desayuno, bajamos a tierra para recorrer la isla de Lavezzo.

Comemos a bordo y tras una siestecita colectiva izamos velas y ponemos rumbo hacia el destino más sugerente de este viaje, Bonifacio.

Llegaremos a Bonifacio poco antes del atardecer, habiendo navegado bajo las escarpadas costas blancas de cabo Pertusato. A la entrada del fiordo del puerto natural de Bonifacio, dominado por las imponentes costas de granito y calcárea, uno se da cuenta inmediatamente de lo estratégico que Bonifacio ha sido en la historia, uno de los puntos neurálgicos de intercambio y control del imperio napoleónico.

En Bonifacio, la historia se ve y se percibe en cada rincón de su antigua fortaleza. Es tan espectacular y sugerente que evoca en quien la visita la sensación de vivir en la época de la piratería.

Pasamos esta noche en el puerto y, atracados al muelle, será más cómodo para todos desembarcar para cenar arriba, en la fortaleza, en la parte vieja entre el continuo ir y venir de turistas y el aroma de los platos típicos que llega desde las cocinas de las numerosas trattorias corsas típicas.

Día 5: en el paraíso natural de la Isla de Piana

El miércoles por la mañana nos despertamos, desembarcamos y nos dirigimos a la boulangerie del puerto.

Entramos y encontramos sobre el mostrador una montaña de croissants rellenos como solamente en Francia se pueden saborear. Un caffè au lait, un buen croissant que mojar y a continuación regresamos hacia el barco, subimos a bordo y nos despedimos, de mala gana, de este fantástico lugar.

Abandonando el fiordo de Bonifacio, cuyo incesante tráfico de barcos y pequeñas embarcaciones se alterna con el paso de ferris y superyates, izamos velas y Bonifacio se convierte, a cada minuto que pasa, en un dulce y romántico recuerdo.

Ponemos proa hacia el sureste para alcanzar, tras alrededor de dos horas de navegación, la isla Piana, una mancha paradisíaca de aguas turquesas y atolones de arena blanca.

El paisaje recuerda al del Caribe, ¡pero os aseguro que es incluso más hermoso! Anclamos en la bahía y permanecemos todo el día para disfrutar del estupendo mar. Comemos y no escatimamos en chapuzones.

Bañarse en isla Piana es algo que verdaderamente vale la pena. Y tras una jornada de baños y un sol que da a la piel un tono achocolatado, partimos con rumbo a Cavallo, donde pasaremos la noche en bahía.

Día 6: entre Cavallo y la Bahía de Rondinara

Nos despertamos y tomamos el habitual desayuno a bordo. El aroma del café es maravilloso. Incluso a mí, que duermo en la cabina independiente en el extremo de la proa, me llega a la nariz el olor y comprendo que es hora de levantarse y comenzar a trabajar. El rastro del café me lleva directamente a la cocina, donde distingo a parte del equipaje ya en pie que me pregunta: Andrea, ¿un café?

Sin dudarlo siquiera, acepto la oferta y con mi taza de café me siento en el puente saboreando el despertar. Pasaremos medio día en Cavallo, para proseguir la navegación tras la comida, rumbo a la Rondinara, la última de las calas corsas que visitaremos.

Día 7: Santa Maria, Caprera .. y luego en ruta a Cannigione

Tras una encantadora noche en la Rondinara, bajo un cielo estrellado y claro, nos despertamos, organizamos un buen desayuno y a continuación empezamos a navegar, de nuevo hacia Cerdeña, hacia Santa María para ser precisos.

La pequeña bahía de Santa María es de gran belleza y cuando atracamos nuestros huéspedes siempre quedan fascinados. La arena blanquísima y el agua excepcionalmente turquesa nos deslumbran apaciblemente.

Los aromas del enebro y del mirto se mezclan con el olor del mar, traído por el viento de mistral, el viento predominante en esta región. No podemos evitar zambullirnos en estas maravillosas y limpias aguas, disfrutando de las últimas horas de estas mágicas y fabulosas vacaciones en velero en Cerdeña.

Después de comer emprendemos, con total sosiego, el regreso a Cannigione, pasando por la isla de Caprera. Una última parada en cala Coticcio y en cala Portese, y ya nos dirigimos a Cannigione.

Llegamos al atardecer al puerto de Cannigione, atracamos y tras una ducha vamos todos juntos al local de Renzo, en San Pantaleón, para dar cuenta de una buena pizza y despedirnos con un buen licor de mirto.

Día 8: Todo el mundo en el puerto!

El sábado se desembarca a las 9:00 de la mañana y, tras un abrazo y unas carcajadas, el patrón se despide de toda la tripulación, esperando que su trabajo haya permitido vivir a sus invitados las mejores y más inolvidables vacaciones en velero del año.

Reservar ahora

¡Le ofrecemos nuestra experiencia para planear las vacaciones de sus sueños!